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El origen del cuento

Narración breve, oral o escrita. Puede dar cuenta de hechos reales o fantásticos pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción. Suele contener pocos personajes que participan en una sola acción y hay quienes opinan que un final sorpresivo es requisito indispensable de este género. Su objetivo es despertar una reacción emocional impactante.
Aunque puede ser escrito en verso, generalmente se da en prosa. Se realiza mediante la intervención de un narrador y con preponderancia de la narración sobre el monólogo, el diálogo o la descripción.
El origen del cuento es muy antiguo. Se le asocia con los mitos y se cree que los cuentos más arcaicos aparecieron en Egipto. Suelen considerarse antecedentes de este género las fábulas de Esopo en Grecia y las versiones de los escritores romanos Ovidio y Lucio Apuelyo.
Fuentes inagotables para el cuento han sido también el Panchatantra (relatos indios del siglo IV d. C.) y, sin duda, la principal colección de cuentos orientales Las mil y una noches en la que Scherezada se salva de morir a manos de su marido, el sultán, contándole cada noche apasionantes cuentos recogidos de diversos países y culturas. Las mil y una noches han tenido una notable influencia en el desarrollo del cuento a lo largo de los siglos.
Danza de sombras
El alpinista

Un día llegó un anciano y le dijo a su discípulo, para poder curar a todo el pueblo es necesario que vayas y escales la montaña ya que ahí está la flor que necesito para hacer el ungüento. El joven, discípulo tomó sus cosas y comenzó a escalar la montaña, al llegar a la mitad, sintió mucho cansancio y pensó que ya no podría llegar a su cometido. Entonces se desilusionó y comenzó a dolerle todo el cuerpo. Fue que una pierna le preguntó al alpinista, por qué permites que yo te duela, cuando yo no quiero lastimarte, son tus ideas y tus pensamientos los que están provocando que mi compañera y yo sintamos el dolor y la presión. Entonces los pensamientos contestaron al sentirse atacados por la pierna: - Tú no puedes cuestionar lo que yo le pongo en imágenes al alpinista, no sabes el trabajo que cuesta pensar, imaginar y colocarle la imagen de todo lo que le puede pasar. La pierna se acomodó bien en una piedra para tomar fuerza y contestar: En eso tienes razón. Pero dime que imagen es peor, la de esperar que la cuerda se rompa por el peso del cuerpo o que entre tus imágenes le pongas que cada vez que nosotras, los brazos y las manos nos movemos estamos más cerca de sobrevivir y llegar a la meta o dejarnos caer y morir. Los pensamientos por un momento dudaron, pero al final, pusieron al alpinista la imagen de que cada vez que avanzaba un niño más del pueblo estaría sano. Fue así como nuestro amigo el alpinista decidió que hacer. Darse la oportunidad de ser él mismo y alcanzar su meta no por que sería aclamado por un pueblo sino por que al final el logro es sólo suyo.
Soneto

SONETO
(Francisco Luis Bernárdez)
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.
Si para estar enamorado
fue menester haber estado herido
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado...
El Silencio

EL SILENCIO
Francisco Luis Bernárdez
No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundará tu pecho de este modo,
sentirás el latido enamorado
conque tu corazón recuperado
te irá diciendo todo, todo, todo.